martes, 30 de abril de 2013

LOS SONIDOS DE LA MEMORIA

Conocí a Carlos Sampayo en Portugal, hará cosa de tres años, cuando coincidimos como invitados en el Salón del Cómic de Amadora. Ya lo había leído con anterioridad, sobre todo a dúo con José Muñoz (Alack Sinner, Sudor Sudaca, Europa en llamas) y con Solano López (Evaristo), en viejas ediciones españolas y los formativos ejemplares de la primera Fierro. No lo tenía tan claro en ese momento, pero antes que guionista Sampayo es narrador. Lo suyo es contar historias, de manera rigurosamente cualitativa, más allá del lenguaje y el formato elegido. Y recién ahora, tanto tiempo después, empiezo a saldar esa deuda. Por suerte para mí, porque acceder a la literatura de Sampayo hace bien. Reconforta el alma, fortalece el espíritu, ilumina el pensamiento crítico.

Carlos Sampayo: “Lee (Morgan) flotaba sobre los pliegues de la canción, sin paráfrasis, sin repetición ni cita, por encima de la autocomplacencia, volaba como el artista que era, por sobre la métrica pero respetándola escrupulosamente, sobrevolaba la afinación pero no transgrediendo ese límite, hiriendo sólo la sensibilidad de quien se encontrara por debajo de la línea de expresión”.

En Amadora, entre actividades estipuladas, compartimos un par de charlas. Hablamos de la crianza de los padres a cargo de sus hijos, de comidas, del presente político de la Argentina, de las ramblas de Barcelona y los cafés de Buenos Aires, de historietas, del tiempo, de las cosas de la vida. De jazz, que viene a ser lo mismo, porque es la síntesis expresiva de todo. Una charla en particular, codo a codo en los asientos delanteros de un micro, cambió mi percepción del jazz, que dejó de ser una música de mayor o menor belleza para pasar a ser una perspectiva desde donde abordar el fenómeno de la existencia.

Carlos Sampayo: “Space is the Place muestra apropiadamente cómo era la música de la arkestra que Dios me dio el privilegio de ver con estos ojos y escuchar con estos oídos. Hay que cerrar los ojos para que las figuras danzantes y provocativas no invadan el cómodo saloncito pequeñoburgués donde, seguramente, tenemos instalado el equipo o estamos ojeando una revista pornográfica. Hay que tomarse las manos en posición de plegaria laica y dejarse ir. A un despropósito sigue una línea de gran lógica; una deliberada fealdad cacofónica se continúa en una figura armoniosa; a una pausa innecesaria sucede una cadencia ininterrumpida. Es la música del antidogma, una invitación al rescate de la armonía personal”.

Sampayo sabe de lo que habla. Tiene el bagaje de erudición y la capacidad comunicativa de hacer fácil lo complejo, alimentando la curiosidad de quien lo escucha o lo lee. Tres años atrás, en Portugal; o hasta hace un minuto (justo hoy, Día Internacional del Jazz), cuando me desintegraba entre los pliegues de Nuevas aventuras del ladrón de discos, autónoma secuela de su anterior libro, Memorias de un ladrón de discos (1999, ¿alguien sabe dónde puedo comprarlo?, por favor), alucinante recorrido por la historia del jazz, la historia de su vida, la memoria de su desarrollo como escuchador de música, su relación afectiva y sensorial con los discos como objetos físicos portadores de emociones, colores, olores, sensaciones táctiles (que han empezado a perderse con la intangibilidad de pen drives y descargas), disparadores de recuerdos, deseos, fantasías, anhelos, ansiedades.

Carlos Sampayo: La música de Anthony Braxton “infundía una notable incomodidad entre los espectadores, que terminaban revolviéndose en las butacas. Braxton dejaba estupefactos a los amigos de la vía directa; para los que en público se mostraban como más avispados se trataba de un intelectual burgués; para muchos otros su música era simplemente aburrida. Sólo algunos burgueses verdaderos pudieron advertir, desde su tranquilo acomodo, calentitos frente a la estufa de leña, la ironía que rodeaba el mundo de sonidos organizado por Braxton, un artista diferente a cuantos pudieron escucharse en vivo esos años, una rara avis que hacía de la mordacidad un vehículo de experimentación. Además, al titular sus composiciones con fórmulas o esquemas matemáticos, se lo catalogó en el nutrido ítem de los formalistas reaccionarios”.

Sampayo nos habla del jazz como caja de resonancia en donde reverberan los años, los afectos, las dudas, los miedos, las mujeres, los amigos, los mentores que nos inician en cualquier práctica que necesite una instancia de descubrimiento. Siguiendo el libre fluir de su consciencia (¿free style literario?), lo seguimos por Madrid, Milán, Barcelona, Buenos Aires, aquellos años de exilio en que recorrió disquerías, se refugió en conciertos, hizo (como pudo, como supo) su revolución, peleó contra dictadores perseguidores, se reconoció en compatriotas perseguidos por la última dictadura militar, mientras iba armando una (o varias) discotecas, una (o varias) identidades. A la deriva y a resguardo, dividido e íntegro, partido en dos (o más) realidades separadas por un océano. De agua, de música, de tiempo, de juicios.

Carlos Sampayo: “El sueño de Clifford (Brown) era el de redondear la frase, o quizás el de llegar adonde se dirigía en el momento en que el ánima impura de la crónica (una forma del afamado azar) eligió borrarlo del mapa de Estados Unidos y, en consecuencia, del mapa del jazz. Pum, se acabó: a partir de entonces, y sin quererlo, un símbolo, una referencia, un deseo no consumado. Clifford construía sus solos en espiral, desde fuera hacia el centro para después volver al espacio abierto; no hay modo más hermoso de perfección; cada frase es risa de alegría, alegría de sentimiento sincero. Un solo momento por solo. Un poema en cada solo”.

Como Sampayo, al hablar desde el jazz el libro habla de muchas otras cosas. Principalmente, de la subjetividad inherente a nuestros modos de percepción, a nuestro modo de percibir la disolución de las formas (musicales, sociales, partidarias) iniciada en los ’60. De nuestra particular manera de percibir y entender la amistad, el amor, la sexualidad, la política, el arte, la tristeza, la muerte, el sentido de pertenencia a algo. La satisfacción (e insatisfacción) de un hombre en permanente estado de construcción. Que es él, que soy yo. Porque estamos hechos de maleable memoria. Y la memoria, gracias a Dios (o al Diablo), es música. Que suena y resuena, hasta el infinito. Como la pasión. Como el jazz.
Fernando Ariel García


Nuevas aventuras del ladrón de discos. Autor: Carlos Sampayo. Portada: Fotograma de la película Round Midnight, de Bertrand Tavernier. 256 páginas en blanco y negro. Edhasa. ISBN: 978-987-628-032-7. Argentina, junio de 2008.

lunes, 29 de abril de 2013

LA TERCERA ES LA VENCIDA

Si lo mejor que pudo pasarle al Universo Marvel cinematográfico fue la elección de Robert Downey Jr. como Tony Stark, personaje al que viste con mayor gracia, ductilidad y convencimiento actoral que a su alter ego en brillante y ultratecnificada armadura; lo mejor que pudo haberle pasado a la franquicia de Iron Man es haber delegado el rol de director en las manos de Shane Black, principal responsable de la mejor película Marvel, ésta Iron Man 3 (2013) de la que está hablando el mundo entero; de una de las mejores películas de superhéroes de todos los tiempos (olvídense de la pretención pomposa de Christopher Nolan) y del cierre perfecto para una saga que no merecería ser arruinada con una cuarta parte. Muchos “mejor” en un sólo párrafo, lo sé, pero no encuentro sinónimos para hablar haciéndole justicia a este filme.

Robert Downey Jr., cuerpo y alma de una saga que no sería lo que es sin él

Partiendo de la premisa expuesta en la historieta Extremis (arco argumental de The Invincible Iron Man a cargo del guionista Waren Ellis y el dibujante Adi Granov), Black y Drew Pearce escribieron una aventura que, apostando por una desmedida grandilocuencia escénica, logra desarrollar un espectáculo visualmente arrebatador, sumamente entretenido y ligero de llevar, sin renunciar a cuestiones de fondo mucho más densas de lo que aparentan. Desde la comedia de enredos, la heroicidad patriotera, la ingenuidad ridícula, el humor simple y ramplón, Iron Man 3 aborda temáticas sensibles con una mirada más crítica de la habitual. Sobre todo en lo concerniente al miedo terrorista post 11-S, la construcción de un enemigo desde la implantación de un clásico ideario xenófobo (atenti al Mandarín de Ben Kingsley, uno de los grandes trucos ideológicos de la cinta) y su directa relación con la política exterior de los EE.UU. y la lógica del negocio petrolífero garantizado por la intervención militar en territorios soberanos de ultramar.

Muchas armaduras en un plato, no hacen ningún garabato

Desde una cáscara frívola que reproduce la lógica exterior de Tony Stark, el filme ahonda en la psiquis del protagonista principal, presa de ataques de pánico causados por su participación en Los Vengadores; a través del camino externo de la exageración, del amontonamiento de efectos y la sobreabundancia de armaduras, personajes, explosiones, acción física, conflictos emocionales, peligros mortales que están en el ADN del género superheroico. Y al contrario de lo que había ocurrido con la entrega anterior (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2010/05/mas-no-siempre-es-mejor.html), aquí funciona. Tiene sentido. Cobra sentido frente a los ojos sorprendidos tras los lentes 3D. Hace equilibrio entre lo humano y lo superhumano, desarrollando un mundo bastante similar al nuestro, pero de veracidad lineal, simplista y efectista.

El Mandarín de Ben Kingsley, notable construcción y deconstrucción del villano más relevante de los cómics de Iron Man

Como punta de lanza de la autodenominada Fase 2 de la cinematografía Marvel, Iron Man 3 redobla la apuesta y genera mucho entusiasmo ante lo que vendrá (Thor: The Dark World, Captain America: The Winter Soldier, Guardians of the Galaxy, Ant-Man y The Avengers 2, en este supuesto orden de aparición), incendiando el fanatismo de los Zombies Marvel con la incorporación de la agrupación terrorista Ideas Mecánicas de Avanzada, un clásico de los cómics en soporte papel. Y por si alguien quiere saberlo, acá también hay que quedarse hasta el final. Por un chiste menor, que no quita ni agrega nada. O porque, a esta altura, ya forma parte del rito cinematográfico marvelita que todos estamos esperando.
Fernando Ariel García


Iron Man 3. Director: Shane Black. Protagonistas: Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man), Ben Kingsley (El Mandarín), Gwyneth Paltrow (Pepper Potts), Don Cheadle (James Rhodes / War Machine / Iron Patriot), Guy Pearce (Aldrich Killian), Jon Favreau (Happy Hogan), William Sadler (presidente Ellis) y Paul Bettany (voz de Jarvis), entre otros. Participación especial de Stan Lee. Guionistas: Drew Pearce y Shane Black, en base al cómic de Warren Ellis y Adi Granov. Marvel Studios / Paramount Pictures. EE.UU., 2013

ATAQUE A LA CASA BLANCA SE ESTRENA EN LA ARGENTINA EL 9 DE MAYO

(Información de prensa) Cuando un grupo de terroristas toma la Casa Blanca, un agente secreto venido a menos intenta rescatar al Presidente de los EE.UU. Gerard Butler, Aaron Eckhart y Morgan Freeman son los protagonistas de Ataque a la Casa Blanca (Olympus has fallen, 2013), thriller de acción electrizante e ingenioso del aclamado director Antoine Fuqua, que llegará a las pantallas argentinas el próximo 9 de mayo (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/05/barras-y-estrellas.html).


Un pequeño grupo de guerrilleros fuertemente armados y entrenados meticulosamente lanzan una audaz emboscada en la Casa Blanca, invaden el edificio y toman de rehén al presidente Benjamin Asher (Aaron Eckhart) y a su personal; y los conducen al bunker presidencial subterráneo e impenetrable. Mientras se desarrolla una batalla campal sobre el césped de la Casa Blanca, el ex agente de seguridad presidencial Mike Banning (Gerard Butler) se une a la trifulca y es el único miembro del servicio secreto en seguir con vida en el edificio sitiado.



Banning hace uso de su amplia formación y su conocimiento minucioso de la residencia presidencial para convertirse en los ojos y los oídos del presidente interino Allan Trumbull (Morgan Freeman) y sus asesores. A medida que los invasores comienzan a ejecutar rehenes y amenazan con seguir matando a menos que cumplan con sus demandas indignantes, Banning trata desesperadamente de encontrar al hijo del Presidente, que está escondido en algún lugar del edificio; y de rescatar al Presidente antes de que los terroristas puedan llevar a cabo su último plan aterrador. Mientras que el número de muertos va creciendo y el tiempo se va agotando, queda claro que Banning es la única esperanza que tienen los EE.UU. para evitar la aniquilación total.


Gerard Butler (Mike Banning, Productor): Ha cautivado al público por sus interpretaciones en todo el espectro dramático. Este talentoso actor, conocido por su sorprendente encanto y humor, se consolidó como actor principal cuando hizo el papel del heroico rey Leonidas en la exitosa película de Zack Snyder, 300. Butler ha participado en películas de una gran variedad de géneros entre las que se incluyen The Bounty Hunter, junto a Jennifer Aniston; The Ugly Truth, de Robert Luketic, junto a Katherine Heigl; Gamer, con Michael C. Hall; RocknRolla, de Guy Ritchie, con Thandie Newton y Jeremy Piven; Nim’s Island, con Jodie Foster y Abigail Breslin; P.S. I Love You, junto a Hilary Swank; Dear Frankie, junto a Emily Mortimer; y el drama ganador de John Madden, Mrs. Brown, protagonizada por Judi Dench.



Aaron Eckhart (presidente Benjamin Asher): Ha ganado un inmenso reconocimiento por sus numerosas interpretaciones notables, incluyendo su papel en Erin Brockovich, de Steven Soderbergh; y su interpretación de Harvey Dent en la segunda entrega de la trilogía batmaniana de Christopher Nolan, The Dark Knight. Otros de sus créditos cinematográficos incluyen The Pledge, de Sean Penn, junto a Jack Nicholson; Love Happens, de Brandon Camp, con Jennifer Aniston; Any Given Sunday, de Oliver Stone, con Jamie Foxx; No Reservations, de Scott Hicks, con Catherine Zeta-Jones; Paycheck, de John Woo, con Ben Affleck y Uma Thurman; The Missing, de Ron Howard, junto a Tommy Lee Jones y Cate Blanchett; y The Black Dahlia, de Brian De Palma.



Morgan Freeman (Allan Trumball): Uno de los pilares actorales de la trilogía de Batman de Christopher Nolan, Freeman obtuvo una nominación al Globo de Oro por su papel en la película de Clint Eastwood, Million Dollar Baby, por la cual obtuvo el premio Oscar y el premio SAG en la categoría Mejor Actor Secundario. Entre sus últimos trabajos se cuentan el thriller Now You See Me, bajo la dirección de Louis Leterrier; y el filme de ciencia ficción Oblivion, junto con Tom Cruise.


CHARGES DE LAILSON


El partido del Gobierno quiere aprobar una enmienda constitucional, la PEC 33, que somete el Poder Judicial al Poder Legislativo.

jueves, 25 de abril de 2013

CUESTIONARIO MANECO: ANDREZZINHO

En el cierre del programa Inside the Actors Studio, James Lipton le hace diez preguntas a su estrella invitada. Más conocido como el Cuestionario Pivot, se trata de una variante del que utilizaba el periodista francés Bernard Pivot en el ciclo Bouillon de Culture. Que es, a su vez, una vuelta de tuerca sobre el originario Cuestionario Proust, una serie de preguntas que buscan iluminar aspectos desconocidos del entrevistado. Se le hizo por primera vez al escritor francés Marcel Proust (de ahí su nombre) y con el correr de los años y las décadas, le fue repreguntado a cientos de personalidades en todo el mundo.

LA BITÁCORA DE MANECO no quiso ser menos y se animó a reversionar este verdadero clásico del periodismo cultural. Y hoy le toca contestar a Andrezzinho (Andrés Prieto), historietista colombiano, autor del blog y webcomic Bastonazos de Ciego, transformado en libro en la Argentina por las editoriales Loco Rabia y Burlesque, para hacerle justicia a esa mirada universal sobre lo humano, a mitad de camino entre el mundo de los deseos oníricos y las necesidades concretas. Como la vida misma.


Ilustrador y diseñador gráfico recibido en la Universidad Nacional de Colombia, su trazo cálido y amable ha dicho presente en la prensa local (el diario El Tiempo, las revistas Tu hijo y tu y Seventeen); diversas campañas de bien público y colecciones de literatura infanto-juvenil, en dónde resalta su trabajo para los dos tomos escritos por Francisco Leal Quevedo: El camino de Matilde (2007) y Matilde y el ladrón de recuerdos (2012).


¿Cuál es tu mayor virtud?
La paciencia.
¿Qué es lo mejor que tiene la amistad?
Aparte de las cervezas, el poder hablar con alguien estupideces y disparates y creer que se está cambiando el mundo.
¿Qué es la felicidad?
Un invento para seguir adelante.
¿Qué es la tristeza?
No poder darte el gusto más miserable, como comerte un chocolate, caminar o escuchar alguna vez cantar a Nina Simone (aunque uno se entristezca también por escucharla).
¿Dónde te gustaría vivir?
En la década de los ’80.
¿Quién te gustaría ser si no pudieras ser tú?
Mandrake, un personaje de las historias de Rubem Fonseca.
¿Cuál es tu comida favorita?
Sopa de patacón (platano verde frito).
¿Cuál es tu talento natural más relevante?
Que todo me importa poco. Ya me lo han dicho varias personas: Usted es un “importaculo”.
¿Cómo te gustaría morir?
Después de haberme despedido de los que quiero, frente a un pelotón de fusilamiento.
¿Cuál es tu frase de cabecera?
Todo se arreglará, sólo hay que saber esperar.

Pinocchio, ilustración para la colección Maravilla de Herramientas y Gestión

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BALADA DEL HÉROE POSIBLE

Voy a aclararlo de entrada. Soy fanático del Batman de Adam West. Generacionalmente, pertenezco al ejército de pibes que ocuparon las tardes de su niñez frente al televisor en blanco y negro, detenido en la señal del viejo Canal 9 para ver las aventuras del Hombre Murciélago antes y después de Música en Libertad, o algún programa parecido. Aún hoy, después de Tim Burton y Chris Nolan, sigo pensando que el Batman de Adam West es el mejor Batman fílmico y/o televisivo de todos. Y por ello, cualquier cosa que toque (de lleno o tangencialmente) aquella serie televisiva, mi percepción de aquella serie televisiva, me gusta. Mucho.

¿Qué bueno estaría un Batman dibujado por Sergio Monjes, no?

En Carlitos, novela gráfica de Sebastián A. Rizzo y Sergio Monjes (más una participación especial de Omar Nicosia), el Batman de Adam West forma parte del ADN emocional del personaje principal, veterano molido a palos por la vida y arrojado en este rincón del mundo que es Buenos Aires, tan ajena y cruel como puede serlo cualquier gran ciudad del mundo. El inocente (o no tanto) Batman de Adam West pareciera representar todo aquello que Carlitos ya no tiene, principalmente felicidad y algún tipo de sentido que dé sentido a esa mecánica costumbre de levantarse todos los días. Carlitos tiene una familia y un trabajo (de mierda, es cierto), pero está desconectado de todo ello porque, principalmente, está desconectado de sí mismo.

Carlitos, de mal en peor

Habitado por la depresión, aislado de afectos y defectos a causa de la desesperación que sigue tras el vacío que deja la muerte del ser amado, está en el punto de llegada de una sumatoria de decisiones erradas, de una seguidilla de malos días que terminaron haciéndose malos años. Vaya uno a saber. La verdad es que no importa tanto ese pasado para conocer (y re-conocer) el presente patético de este hombre abrumado, atropellado y abandonado por sus circunstancias. Existencialmente fracasado, incapaz de sacarse el traje de perdedor que lleva con pena y sin gloria, ha renunciado al respeto (el propio y el ajeno) y viene pagando con los pocos jirones de dignidad humana que le quedan su derecho a encerrarse en el mundo idílico de los superhéroes en general y de Batman en particular.

Carlitos y Adam West se cruzan en la convención de cómics Animate de Buenos Aires

La casualidad o el azar (según Paul Auster no son lo mismo, aunque sean parientes), que abundan en estas páginas de pocos blancos y densos negros, terminarán dándole la oportunidad (¿la última?) de levantar cabeza y encontrarse con aquel Carlitos que fue, o que supo o quiso ser, en algún momento iluminado por la alegría de las simples cosas. Acometiendo heroicidades de poca monta, sí, que vienen a ser las únicas que un héroe posible podría llevar a cabo en este mundo de pretensiones realistas. Renacer como el Ave Fénix, dejando atrás el patetismo de un tránsito gris, parecería estar permitido. Siempre y cuando aceptemos que la redención es un paso previo (e ineludible) para alcanzar la felicidad, aunque sea sólo por un momento.
Fernando Ariel García


Carlitos. Guiones: Sebastián A. Rizzo, Omar Nicosia. Dibujos: Sergio Monjes, Omar Nicosia. Portada: Juan Bobillo. 68 páginas en blanco y negro. Universo Retro Press. ISBN: 978-987-27609-0-8. Argentina, diciembre de 2011.

LE PETIT JOURNAL ESPECIAL ETERNAUTA

(Información de prensa) Ya está disponible la segunda edición de Le Petit Journal, este mes dedicada a los personajes de cómic El Eternauta (Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López) y Dieter Lumpen (Jorge Zentner y Rubén Pellejero).



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Más información:

miércoles, 24 de abril de 2013

¿DECIME CUÁL CUÁL CUÁL ES TU NOMBRE?

Tengo una sensación. De no ser por el éxito que está cosechando en el circuito teatral argentino la comedia Le prenom (así, en francés), esta versión fílmica de El nombre, estrenada el año pasado en las salas galas con notable éxito de crítica y público, nunca habría llegado a nuestros cines. Lo cual hubiera sido una enorme pena, porque la adaptación que Matthieu Delaporte y Alexandre De La Patellière realizan sobre su propia obra es una verdadera delicia, elaborado plato cocido en su punto justo y presentado con paladar gourmet, para realzar sus abundantes sabores y sutiles texturas. Ya se sabe. La comida entra por los ojos. Y el cine (porque aquí no se trata de teatro filmado), también.

Amigos son los amigos

La referencia culinaria viene a cuento porque el drama (y la comedia) va a desatarse, desarrollarse y decantar alrededor de una larga noche en que un grupo de amigos y familiares, viejos desconocidos que creen conocerse desde sus años de infancia, se juntan para repetir el rito que (puede suponer el espectador) guarda cierta cotidianeidad. La casa la ponen Pierre (Charles Berling) y su esposa Élisabeth (Valérie Benguigui), profesores ambos, él en la Sorbona y ella en un colegio de poca monta, padres de dos hijos entre la infancia y la adolescencia. A ese quinto piso por escalera llegarán Claude (Guillaume de Tonquedec), trombonista de la orquesta de Radio-France, íntimo amigo de Élisabeth y portador de un secreto de posibles implicancias devastadoras; y el matrimonio de Vincent Larchet (Patrick Bruel), hermano de Élisabeth; y Anna (Judith El Zein), de inmejorable posición económica gracias a los negocios inmobiliarios de él y los diseños de moda de ella. Ambos están esperando un bebé; y el nombre que piensan ponerle a su hijo será el que dispare el tsunami emocional encerrado entre cuatro paredes y varias máscaras.


Con arrogancia humorística, con altanería intelectual, alternando entre la risa y el silencio incómodo, las conversaciones irán derribando las posiciones adoptadas, sacando a luz las mezquindades, las hipocresías, las intolerancias, los rencores y prejuicios que subyacen y dan forma a la sincera amistad que los une. Las izquierdas y las derechas, los exhibicionismos, el límite entre lo público y lo privado, las discriminaciones de todo tipo (en particular la de cuño sexista) y las violencias de género que no tienen por qué manifestarse físicamente, toman cuerpo en diálogos ingeniosos, punzantes, verosímiles; en actuaciones que se definen corporalmente antes de expresarse verbalmente.

Afiche de la obra teatral, a cargo de Claire Brétecher

Si bien es cierto que la película funciona mejor cuando se mantiene dentro de la casa, los pequeños respiros al aire libre sirven para imbuirnos de la bucólica belleza de los barrios parisinos. Innecesarios funcionalmente para la trama, pero bienvenidos para la decoración del plato. Y ya lo dijimos. La comida entra por los ojos. Y el cine también.
Fernando Ariel García


El nombre. Directores: Matthieu Delaporte y Alexandre De La Patellière. Protagonistas: Patrick Bruel, Valérie Benguigui, Charles Berling, Guillaume de Tonquedec, Judith El Zein, Françoise Fabian, Alexis Leprise y Juliette Levant. Guionistas: Matthieu Delaporte y Alexandre De La Patellière, basado en su propia obra teatral homónima. Pathé / Chapter 2 / TF1 Film Productions / M6 Films / Fargo Films / Nexus Factory. Francia, 2012.

martes, 23 de abril de 2013

PURA, NÍTIDA Y TRIUNFAL

Desde hace 31 años, para nosotros los argentinos el mes de abril es sinónimo periodístico de Malvinas. No porque el resto del año el tema se mantenga ausente de la grilla de medios (que bastante ausente está, ahora que lo pienso mejor), sino porque cada aniversario puntual del desembarco en las islas del Atlántico sur y la consiguiente guerra contra Inglaterra comandada por la última dictadura militar, reabre heridas que siguen sangrando, quizá porque estamos más ocupados en tratar de cubrirlas que en tratar de curarlas.


Pero este abril, al menos desde lo netamente historietístico, ha sido distinto. O yo lo he sentido diferente. Y la razón son estas Tortas fritas de polenta que, como si de un álbum autoconclusivo se tratase, el Nº 78 de Fierro publicó de un tirón, de punta a punta, en un ejemplar que puede tildarse de histórico sin temor a caer en errores de percepción. Histórico por dos motivos, claro. El primero, porque enfoca la temática histórica de la Guerra de Malvinas. Y el segundo, el más importante, porque hace historia al enfocarla desde un territorio no hollado hasta el momento, o no transitado con semejante contundencia emocional y estética.


Basándose en el mítico Maus (pero sin dejarse encandilar por el peso de su influencia), Tortas fritas de polenta cuenta la Guerra de Malvinas tal como la vivió en primera persona Ariel Martinelli. O, mejor dicho, tal como Martinelli la fue recordando tres décadas después al relatársela al historietista Adolfo Bayúgar, que transformó a estos diálogos mantenidos a lo largo de dos años y medio en parte del discurso orgánico e interno del cómic. Es que, inscripto en el registro “novela gráfica” de entrevista historietizada, Tortas fritas… resuelve desde la crónica íntima el gran problema narrativo que Malvinas venía presentándole a la historieta argentina: La perspectiva desde dónde abordar el fenómeno. Y la respuesta es tan simple como concluyente, la subjetividad de la memoria hace que una historia de la Guerra de Malvinas permita extrapolar, dejando testimonio, la historia de la Guerra de Malvinas.

En la primera viñeta, Martinelli y Bayúgar comparten mate y recuerdos

Sin renunciar a los contextos históricos (del pasado y del presente, de la dictadura y del proceso de confección del cómic, de la guerra y la posguerra), Martinelli y Bayúgar van desenredando la madeja del día a día en las islas; y de los momentos previos y posteriores en el continente. Y más allá de la presencia físicamente palpable de las explosiones y las muertes, Tortas fritas… va construyendo detenidamente el desgaste psicológico al que los altos mandos sometieron a los colimbas que fueron a pelear tan lejos de sus casas, en un lugar que generacionalmente hemos aprendido a llamar Patria desde las aulas de la escuela primaria.


La desaprensión (como mínimo) de los conductores hacia los conducidos parece haber hecho estragos entre la tropa liberada a su suerte, dentro y fuera de los campos de combate. El hambre, el frío, la lluvia, la nieve, la suciedad, el cansancio extremo hicieron su trabajo. Y lo hicieron de maravilla, por lo que puede leerse. Las rencillas internas entre colimbas, su tránsito forzado hacia la supervivencia terminó por sacar lo mejor y lo peor que el ser humano trae consigo. Y es en esta universalidad existencial que Tortas fritas de polenta le saca un plus a todas las historietas anteriores sobre Malvinas (salvo, quizás, a La presencia de Sanyú). La guerra, más acá y más allá de la historicidad, como trauma interno y externo, personal y colectivo, que nunca abandona al que la ha transitado directamente. A menos que, como en este caso, se encuentren las palabras y los dibujos adecuados para desahogar el alma, el corazón y las tripas. Rompiendo, definitivamente, el manto de neblinas.
Tal vez, ahora, podamos empezar a sanar.
Fernando Ariel García



Fierro Nº 78: Tortas fritas de polenta. Guión: Ariel Martinelli y Adolfo Bayúgar. Dibujos: Adolfo Bayúgar. Color: No acreditado. Portada: Adolfo Bayúgar. Director: Juan Sasturain. 72 páginas a dos colores. Editorial La Página. ISSN: 1514-6855. Argentina, abril de 2013.

CHARGES de LAILSON

lunes, 22 de abril de 2013

EL EJECUTOR, LA NUEVA PELÍCULA DE SYLVESTER STALLONE, SE ESTRENARÁ EN LA ARGENTINA EL 27 DE JUNIO

(Información de prensa) Ojo por ojo, diente por diente. No se metan con un indestructible. El ejecutor (Bullet to the Head, 2013), la nueva película de Sylvester Stallone, se estrenará en la Argentina el próximo 27 de junio (sí, hubo cambios). Del icónico director Walter Hill y Joel Silver, el exitoso productor de las sagas de Matrix, Arma mortal, Duro de Matar y Sherlock Holmes, el filme cuenta con la participación actoral de Jason Momoa, Christian Slater, Sarah Shahi y Sung Kang.


Jimmy Bobo (Sylvester Stallone) es un sicario de Nueva Orleans duro e implacable. En su último trabajo, sufre un ataque inesperado por parte de Keegan (Jason Momoa), una imparable máquina de matar que ejecuta sin contemplaciones a su compañero (Jon Seda). Dispuesto a tomar venganza, Jimmy se verá obligado a colaborar con Taylor Kwon (Sung Kan),  un detective de la Policía no acostumbrado a métodos tan expeditivos. Aunque pronto descubrirá que Jimmy es el arma más eficaz para acabar con una peligrosa organización que ha corrompido a la policía y a las más altas esferas del poder.



La película es la adaptación cinematográfica de la novela gráfica francesa Du plomb dans la tete (Una bala en la cabeza, Casterman, 2004-2006), escrita por Matz (Alexis Nolent) e ilustrada por Colin Wilson.



Walter Hill es reconocido como uno de los cineastas que ha dado comienzo al cine de acción contemporáneo. Es un experto estilista visual cuyo hábil manejo de la narración y de las escenas de lucha y persecución, ha producido una galería de películas a la vez comerciales como aclamadas por la crítica durante las últimas tres décadas. Hill es fundamentalmente conocido por sus icónicos films The Warriors, 48 horas, Otras 48 horas y Calles de fuego.



Joel Silver ha realizado un mega-éxito tras otro. Es uno de los más prolíficos y exitosos productores de la historia del cine. Se dice de él que ha reinventado el cine de acción. Produjo más de 60 filmes entre los que se incluyen la fabulosa trilogía Matrix, la franquicia completa de Arma mortal, los filmes de acción Duro de matar y las películas de Sherlock Holmes dirigidas por Guy Ritchie. Sus películas han recaudado la impresionante cifra de 12 billones de dólares alrededor del mundo.
Silver y Hill han trabajado juntos en las emblemáticas películas 48 horas, con Nick Nolte y Eddie Murphy; y Calles de fuego. Luego de varios años, han vuelto a reunirse para El ejecutor.


SEPULTURAS DOS PAIS, LO NUEVO DE DAVID SOARES

(Información de prensa) Además de Palmas para o Esquilo, David Soares tiene en preparación otro libro de historietas, titulado Sepulturas dos Pais, dibujado por André Coelho, con quien colaboró en É de noite que faço as perguntas.


Sepulturas dos Pais, que será editado por Kingpin Books, es una historia simultáneamente trágica y poética, ambientada en una desolada y aislada villa de pescadores. Como puede verse en la imagen adjunta, el arte de André Coelho evoca intensamente todo el dramatismo que esta historia va a transmitir.

CHARGES de LAILSON


PENSÉ QUE IBA A HABER FIESTA, LA NUEVA PELÍCULA DE ELENA ANAYA, VALERIA BERTUCCELLI Y FERNÁN MIRÁS, SE ESTRENARÁ EL 9 DE MAYO

(Información de prensa) ¿Qué harías si una amiga se enamora de tu ex? Pensé que iba a haber fiesta, película de Victoria Galardi protagonizada por Elena Anaya (La piel que habito), Valeria Bertucelli, Fernán Mirás, Esteban Bigliardi y Esteban Lamothe, se estrenará en la Argentina el 9 de mayo.


Lucía está separada de Ricki, el padre de su hija Abi, desde hace 4 años. Ahora tiene una nueva pareja con quien se va a pasar unos días a Uruguay. Lucía invita a su amiga del alma, Ana, para que se quede esos días en su casa donde va a poder disfrutar del verano. Ricki llega temprano a recoger a su hija. Allí se encuentra con Ana a quien no veía hacía casi dos años.  En un encuentro casual e inesperado, Ana y Ricki descubren que se gustan. O confirman que siempre se gustaron. Hoy están solteros y disponibles en la casa de la amiga de una y la ex mujer del otro. Ana y Ricki comienzan un romance hasta el día que regresa Lucía. La culpa, la mentira y el miedo a perder a su amiga demoran a Ana en su decisión de contarle a Lucía lo que está pasando. ¿Por cuánto tiempo la ex pareja de una amiga es alguien intocable?


Victoria Galardi (directora). Nació en la Argentina en 1977. Estudió guión y dirección en Buenos Aires y en Nueva York. En 2007 co-dirige el largometraje Amorosa Soledad del que es guionista. Amorosa Soledad se estrenó en el Festival de San Sebastián en la sección Zabaltegui-Nuevos Directores en septiembre de 2008, donde ganó del Premio del Público joven. Fue nominada para los premios Sur de la Academia Argentina como mejor Opera Prima en 2009. En abril de 2010 filma Cerro Bayo  que se estrena en septiembre de ese año en la sección oficial del Festival de Cine de San Sebastián, donde gana el premio Otra Mirada-TVE. La película participó también en los festivales internacionales de Biarritz, Guadalajara, La Habana, Rio de Janeiro y Latinbeat NY , entre otros. Pensé que iba a haber fiesta es su tercer largometraje como directora y guionista, producido por Gale Cine, Fernando Trueba Producciones Cinematográficas (España) y Magma Cine (Argentina).


EL NOMBRE SE ESTRENARÁ EN LA ARGENTINA EL 25 DE ABRIL

(Información de prensa) Una comedia de salón. El nombre (Le prenom, 2012, ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2013/04/decime-cual-cual-cual-es-tu-nombre.html), filme basado en la prestigiosa obra de teatro homónima, se estrenará en la Argentina el 25 de abril. Éxito total en Europa, la película de Matthieu Delaporte y Alexandre De La Patelliere, está protagonizado por Patrick Bruel (Vincent), Valérie Banguigui (Èlisabeth), Charles Berling (Pierre), Guillaume de Tonquédec (Claude), Judith El Zein (Anna), Francoise Fabian (Francoise), Alexis Leprise (Apollin) y Juliette Levant (Myrtille).



Vincent, cuarentón y triunfador, va a ser padre por primera vez. Invitado a cenar a la casa de Élisabeth y Pierre, su hermana y su marido, se encuentra con Claude, un amigo de la infancia. Mientras Vincent espera a Anna, su joven esposa, los demás le hacen preguntas sobre su próxima paternidad. Pero cuando le preguntan si ya ha elegido un nombre para el niño, su respuesta sume a la familia en un caos.


lunes, 15 de abril de 2013

DE HÉROE A CERO

No tiene la gracia poética ni la rima que la frase guarda en su inglés original, From Hero to Zero, o en su traducción a la naturaleza musical del portugués que se habla en el Brasil: De herói a zerói. Pero la idea es esa, la de desacralizar imágenes y valores contenidos en algunos de los máximos héroes del cómic estadounidense, iconos culturales forjados (prioritariamente) en los años de la Edad de Oro de la historieta de aventuras: Batman, el Fantasma, el Capitán América, Superman y Tarzán, sobre todo, aunque en menor medida también digan presente el Príncipe Valiente, Mandrake, el Capitán Marvel que gritaba Shazam!, el Llanero Solitario, la Antorcha Humana (el androide de los años ’40, no el miembro de los 4 Fantásticos), El príncipe Submarino Namor y el Hombre de Hierro.


Todas lecturas infanto-juveniles formativas de Ziraldo (ver http://labitacorademaneco.blogspot.com.ar/2010/05/las-grandes-entrevistas-de-sonaste.html), uno de los exponentes más relevantes del noveno arte carioca, figura fundacional de la narrativa secuencial latinoamericana que uno podría definir rápidamente como el Quino brasileño, no sólo porque comparta imaginarios e inquietudes, sino también por la trascendencia e influencia que su arte tendió (y tiende y tenderá) sobre la cultura de su pueblo. Entre tantos personajes y tantas historietas sobresalientes, Ziraldo tiene una a la que voy persiguiendo desde que me volara la cabeza (hace más de treinta años) en una vieja portada de la revista española Zeppelin: Os Zeróis. La misma que por fin alcancé en la única librería del shopping de Natal, la última tarde que pasé en la ciudad capital del estado de Río Grande del Norte, hace un par de meses.


El momento del descubrimiento

No hace falta decir que el libro es tan grande como mi felicidad; y que por poco me hace pagar exceso de equipaje (algo que hubiera hecho con todo gusto), ni que se trata de una obra capital del humor gráfico que puede leerse como una sátira irreverente a las convenciones del género, pero que debería leerse como lo que en realidad es, un recorrido gracioso y reflexivo sobre la historia del siglo XX, al menos la que va entre los años 1967 y 2010, el periodo en que Os Zeróis debutaron como página humorística en la revista Fatos e Fotos (1967), se desarrollaron temáticamente en el Jornal do Brasil (1967-68), O Pasquim (1969) y Manchete (1999), crecieron hasta convertirse en populares pósters de protesta (décadas del ’70 y ’80) para explotar en una exposición pictórica (2008-2010) donde Ziraldo se animó a reversionar famosas fotografías de Alfred Eisenstaed y Joe Rosenthal; y pinturas de Edward Hopper, Andy Warhol, Goya, Velázquez, Dalí, Picasso, Norman Rockwell y Roy Lichtenstein, entre otros.

Recreación de la fotografía Alzando la bandera en Iwo Jima, de Joe Rosenthal

Edward Hopper revisitado por Ziraldo

Todo este camino aparece reconstruido, contextualizado y embellecido en las más de 250 páginas del infartante volumen que Globo publicó el año pasado. Y admirada así, por partes y en conjunto, la historieta cobra otra corpulencia teórica, gana en sustancia artística. Lúdica crítica al medio y al sistema, Os Zeróis tergiversan lo naturalmente aceptado, desnudando la ideología real tras las fachadas de ficción que los superhéroes visten como primera piel. Denuncian el autoritarismo, el uso indiscriminado de la fuerza, la supuesta superioridad moral de  quienes quieren imponer su razón. Critican un ideario específico de masculinidad. Alzan su voz contra los abusos, las intolerancias, las injusticias. Con metáforas capaces de burlar a las censuras, encriptan y revelan los mensajes que cobija bajo los pliegues de un humor tópico. Es una cuestión de sintonía. Cuando la registramos (y los textos complementarios del propio Ziraldo y de Maria Gessy de Sales ayudan a encontrar la perspectiva justa), uno entiende qué dardos van dirigidos al plano local, con su duro sarcasmo enfocado hacia el gobierno dictatorial que dirigió los destinos del Brasil entre 1964 y 1985, hacia la conformista clase media atada al proceso neoliberal de los ’90. Y qué cañones apuntan a la injerencia norteamericana en el marco global de la Guerra Fría. Y al exponer la carga reaccionaria de los personajes, salen a la luz sus verdaderas personalidades secretas: Marines culturales de una avanzada ideológica que se pelea en varios frentes simultáneos: La disputa de poder (real y simbólico) entre los EE.UU. y la URSS, la crisis de medio oriente, Vietnam, las luchas civiles por los derechos de los negros y los homosexuales, las revueltas juveniles, la liberación femenina, la carrera espacial, la píldora anticonceptiva.

Supergulliver en Vietnam

Obviamente, Os Zeróis es también el resultado de las lecturas que Ziraldo, su autor, ha venido haciendo del fenómeno superheroico. Sigue siendo aquel niño maravillado por las capacidades desplegadas por estos defensores del Bien y la Justicia; y al mismo tiempo es el lúcido hombre capaz de leer entrelíneas los mandamientos del sistema capitalista que erigen a estos paladines en invencibles maquinas de colonización neuronal. Y al dibujarlos y redibujarlos con el paso del tiempo y el paso a otros soportes, manteniendo la capacidad de asombro sin resignar un ápice de mirada crítica, Ziraldo deja testimonio de la influencia que aquellos valores europeos y estadounidenses han ejercido sobre las conciencias y los actos de estos habitantes del Tercer Mundo.
Fernando Ariel García



Os Zeróis. Autor: Ziraldo. Textos complementarios: Maria Gessy de Sales. Portada: Ziraldo. 256 páginas a color. Editora Globo. ISBN: 978-85-250-5231-5. Brasil, octubre de 2012.