miércoles, 16 de octubre de 2013

RIDDICK: HÉROE OCHENTOSO A DEMANDA

Riddick. Director: David Twohy. Protagonistas: Vin Diesel, Jordi Mollà, Karl Urban, Matt Nable, Katee Sackhoff, Dave Bautista, Raoul Trujillo y Danny Blanco Hall, entre otros. Guionista: David Twohy, en base a personajes y situaciones creadas por Jim Wheat y Ken Wheat. One Race Productions / Radar Pictures. EE.UU., 2013.

No vi ninguna de las dos entregas anteriores de esta saga. Sin embargo, si algún mérito tiene la larga (larguísima) secuencia inicial de Riddick (2013) es que le aclara los tantos a cualquier neófito recienllegado. El tema, claro, es que la película no avanza mucho más allá de ese leitmotiv explícito desde el primer fotograma: La supervivencia del más fuerte. O sea, la supervivencia del protagonista, Riddick (imperturbable Vin Diesel), frente a un entorno alienígena, salvaje y bestialmente hostil; y frente a los mercenarios humanos, salvajes y bestialmente hostiles, que llegarán a ese entorno alienígena. En ese orden, sin prisa y sin pausas.


Para un cine clase B que busca entretener, la película de David Twohy aparece como poco inspirada por lo repetitiva (¿o repetitiva por lo poco inspirada?); asumiéndose como vehículo para el lucimiento de Vin Diesel (productor y capanga de la licencia), que ensambla todos los tópicos conocidos de la ciencia-ficción post-apocalíptica de los ’80, desde el diseño y la estética de los efectos especiales hasta las hibridaciones básicas con los géneros del terror y el gore. Obra de manual, Riddick y Riddick hacen gala de un rancio machismo misógino, disfrazado de socarronería letal y dudosa escala moral, cuajadas en el cuerpo de un Rambo intergaláctico pagado de sí mismo, rudo, duro e invencible. Claramente, el más poronga del barrio y del universo.


El resto no escapa de lo previsible: Violencia de altos octanos, una desaforada cantidad de bichos estrambóticos, humor tonto y simplón, muchos tiros y mucha más sangre derramada; cierta explotación del fetichismo motoquero hacia el cuero negro, los fierros y el sudor; y los aluviones de testosterona que fluyen de un amplio pelotón de personajes secundarios, la mayoría de ellos puestos en el argumento sólo para ser llevados de las narices hasta el matadero.


Cine industrial hecho a demanda, Riddick tiene muy en claro a dónde quiere llegar. Y llega con precisión quirúrgica. De hecho, por la repercusión mundial alcanzada, el núcleo más duro de fanáticos de esta saga de culto (ya derivada en videojuegos y dibujos animados) ha recibido con beneplácito la vuelta de Vin Diesel a su primer papel cinematográfico de éxito. Y Vin Diesel está decidido a seguir complaciéndolos, habiendo adelantado que hay dos películas más en camino. La gran pregunta, entonces, es si Riddick, ese gran macho alpha, se animará a correr algún riesgo creativo o seguirá despanzurrando tripas y contando dólares.
Fernando Ariel García

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