martes, 29 de octubre de 2013

LOU REED: UN PASEO POR EL LADO SALVAJE DEL CUERVO

El Cuervo. Letras: Lou Reed. Ilustraciones: Lorenzo Mattotti. Basado en la obra de Edgar Allan Poe. Traducción: José Machado. Portada: Lorenzo Mattotti. 198 páginas en color y en blanco y negro. Ediciones Alfabia. ISBN: 978-84-937348-8-6. España, junio de 2010.

En la Argentina, la noticia quedó relegada a un segundo plano por la omnipresencia informativa de las elecciones legislativas que se estaban llevando a cabo. Pero, aun así, la muerte de Lou Reed (1942-2013) hizo detener el corazón de millones de seguidores; y partió en mil pedazos el panorama cultural contemporáneo que el propio Reed había partido y reensamblado con apabullante belleza conceptual y sombría inteligencia. Uno de los padres del rock alternativo, Reed supo dar forma a las vanguardias antes de que los vanguardistas comenzaran a caminar sobre sus huellas. Andy Warhol y David Bowie fueron dos de sus compañeros de ruta; y discos como The Velvet Underground & Nico y Transformer, por nombrar sólo los más emblemáticos de su vasta discografía, continúan refundando el pop y el glam con cada nueva escucha.


Otra de sus grandes obras, aunque no tan valorada y/o difundida, es The Raven (El cuervo) basada en la visión del mundo y de los hombres que Edgar Allan Poe había ordenado en sus extraordinarias narraciones, poemas y artículos periodísticos. Creación de Reed (y/o recreación desde la perspectiva instalada por Poe), las canciones y recitados que conceptualizan el disco de 2003 habían nacido un par de años antes con destino de comedia musical/ensamble operístico parido a dúo con el director Robert Wilson. Arrebatadora experiencia sonora y visual, POEtry hablaba de la razón y la locura, del sueño y las pesadillas, esas dos caras de la misma moneda que Reed y Poe habían contado sobre los desvencijados tablones de la subsistencia, mientras se adentraban conscientemente por los callejones de la culpa y la autodestrucción.


Podríamos arriesgar (y sin temor a equivocarnos) que este viaje por el rock and roll, el music-hall y los experimentos electrónicos, era tan sólo una forma de representar ese universo paralelo (demasiado parecido al real) en donde la enajenación y la transgresión se conjugan como sinónimos; tan sólo una (nueva) excusa para confrontarse ante el espejo surrealista de los propios miedos y deseos, exorcisados a través del sexo, las drogas y el conflicto existencial. En su formato disco, The Raven fusionó el recuento de los textos originarios de Poe con las reversiones de dos clásicas canciones de Reed: The Bed y Perfect Day, sumadas a las participaciones especiales de Laurie Anderson, David Bowie, Ornette Coleman, Steve Buscemi y Willem Dafoe, entre otras estrellas del firmamento escénico.


A la hora de transformar este material en un libro, a pedido de la editorial francesa Seuil, Reed pensó (y con razón) que el artista ideal para plasmar gráficamente los alcances poéticos ocultos tras los pliegues del miedo y la perversión, la disyuntiva entre la necesidad de olvidar y la necesidad de recordar que subyace bajo la trama de gran parte de la obra de Poe, era el italiano Lorenzo Mattotti, artista plástico que sabe ir de la historieta a la pintura de caballete, del dibujo publicitario al diseño de objetos tridimensionales. Y explotando la tensa relación entablada entre palabra e imagen, Mattotti verbalizó en Le corbeau (2009) un lenguaje de formas y colores que captan y traducen el sentimiento de devoción y pérdida, la estilizada atmósfera sobrenatural por la que Poe y Reed se mueven con pasmosa naturalidad.


Reed y Poe tuvieron muchas (tal vez demasiadas) cosas en común, empezando por la pasión poética que los inflamó durante sus refulgentes vidas. Ambos fueron descarnados cronistas de las realidades que los dotaron de sentido, pudieron sobreponerse a sendas infancias tortuosas; y pagaron cómodamente las facturas de esos abandonos abandonándose en las opiáceas manos del descontrol y los excesos, abrazando el lado más oscuro del alma humana hasta encontrar la única gota de luz que pudiera redimirlos frente a los ojos cerrados del ciego prejuicio. Y allí, desde esa atalaya de la soledad y el dolor, derramaron su influencia sobre la narrativa moderna y el mundo musical.


“He releído y reescrito a Poe para formular, de nuevo, las mismas preguntas –escribió Reed en las notas del disco The Raven-. ¿Quién soy? ¿Por qué me siento atraído a hacer lo que no debo? ¿Por qué amamos aquello que no podemos tener? ¿Por qué nos sentimos pasionalmente atraídos hacia las cosas equivocadas?”. Quien busque las respuestas sólo tendrá que animarse a echar una ojeada al abismo de estas páginas, un paseo por el lado salvaje de eso que llamamos Hombre.
Fernando Ariel García

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