viernes, 4 de octubre de 2013

LAS GRANDES ENTREVISTAS DE SONASTE MANECO: JESÚS ZULET

Havana 7. Historias que cuentan reanuda sus homenajes temáticos al Periodismo el próximo martes 15 de octubre. Y lo hace poniendo el foco en una forma de comunicación y análisis de la realidad muy poco reconocida pero esencial y apasionante, que genera una inagotable fuente de historias y anécdotas: el Viñetismo o Humorismo Gráfico. Uno de los homenajeados en el Teatro Calderón de Madrid es Jesús Zulet. Por Doc Pastor.


Cuando en Havana 7. Historias que cuentan juntas a varios humoristas gráficos, puede pasar cualquier cosa. 
Resucitaremos el viejo periodismo, que es lo que debe ser.
¿Hay diferencia entre el viejo y el nuevo periodismo? 
Es lo de siempre.
Somos los mismos contando lo mismo. 
Claro. Cuando pensamos en algo que hay que hacer o buscas el hombre nuevo o buscas el hombre viejo. O las dos cosas a la vez.


El viñetismo está en ese punto medio de ser cómic y periodismo, ¿te atreves a definirlo? 
No me gusta nada eso de clasificar. Para mí es todo a la vez. Es periodismo puro, pero también es visual, es una comunicación abierta. Ese es el gran debate. Cada acontecimiento tiene dos enfoques, lo que ya ha pasado o lo nuevo. La sociedad moderna lo ha montado todo sobre lo último, sobre la noticia. Toda la filosofía clásica es sobre lo que ocurre. Peridis dice que nuestras viñetas son el eterno debate entre el bien y el mal, Chumy Chúmez decía que tenía el formato de una esquela.
¿De una esquela? 
Sí, nuestras tiras tratan de devolver la esperanza de lo que ha muerto el día anterior.
Esto además de muy bonito, lleva a la lucha actual del papel con Internet. De informar de lo que ya ha pasado y ya se ha contado. 
Pero es información digerida, somos rumiantes, aunque no nos lo creamos. El periódico para mí es fundamental, es una información trabajada, reflexionada... En Internet te pierdes, sin digerir, no es periodismo, puede ser información. Antes se impedía hablar, ahora no es así, hay exceso de ruido. Para eso no estamos preparados.


Aunque realmente las viñetas que hacéis no desaparecen en ese caos, la gente las sigue viendo, se consultan, se archivan y se leen...
De entrada tendría que discutir si la muerte existe en la información. Nunca he sabido dónde está el límite entre periodismo, publicidad, capacidad creativa, poesía... Yo apuesto más por lo metapoético, el simbolismo, el lado derecho del cerebro.
Además, las viñetas que tú haces... 
Son muy simbólicas. A mí me gusta que tengan lecturas superpuestas.
¿Y porqué escoger ese estilo más críptico? 
Pues para mí el gran fracaso de la humanidad del Siglo XX ha sido el dogmatismo. Toda la educación está montada sobre un pensamiento lineal, cerrado, yo creo que ese es el gran problema de toda nuestra mentalidad. Hay que abrirlo. La reforma educativa clave consiste en algo muy sencillo: A la vez que mandas una redacción escrita, también una solo con dibujos y otra con sonido musical.
Algo que te abra la mente. 
Claro. No se trata de decir “qué bonito es este dibujo”, hay que mirar qué cuenta. Y cuando te pones a analizar los mensajes de los niños sobre lo que han dibujado, ahí está la clave.


Pero con tu estilo te arriesgas a que algunas personas no lo entiendan. 
A nivel inconsciente todo el mundo lo ve. Para mí el ejemplo más claro es El Guernica, uno de los grandes iconos del pasado siglo. Es un director de una escuela de arquitectura de Madrid el que se da cuenta que ese cuadro está hecho con todos los elementos que componen un portal de Belén. Y Picasso no fue consciente de eso. Denuncia a la muerte con los elementos arquetipos que cantan a la vida.
Hace poco volví a ver El Guernica, hacía años ya y se me había olvidado esa sensación que te produce dentro. 
La pintura de Picasso grita, la de Goya huele. En Goya la sangre tiene textura, espesor, es que huele, en cambio Picasso es mucho más racional, son cuadros que gritan, todas las figuras del Guernica están gritando.
¿Y tus viñetas gritan o huelen? 
Están en silencio. Mi apellido significa vacío, la música de las esferas decía Pitágoras. El sonido no percibido que está detrás. No sé si esto es muy bonito o muy hortera. Voy por esa línea, ese es mi gran compromiso y lo que más me preocupa, vivimos en la cultura de la imagen y el hombre es un analfabeto. Además incluso hay profesionales de la enseñanza que se niegan a reconocer que esto es lenguaje.


Pero lo es, es una forma de llegar a la gente. 
Lo he discutido en escuelas y con otros compañeros de periodismo. “Tocad el tema de la imagen” y te dicen que “ya hemos comprado cámaras”, no, no, lápices. Dibuja la imagen previa a tu pensamiento, eso no se capta con una cámara.
Aunque eso es más complicado, traspasar lo que tienes en tu cabeza. 
Con los niños no hay ningún problema. Pero el gran drama es “este dibujo está mal porque los brazos no están proporcionados, no puedes salirte del cuadro”, ¿cómo que no? Ahí ya la hemos jodido.
Pero no viene mal conocer las reglas, aunque sea para escapar de ellas. 
Cuando tú sabes qué quieres hacer, te buscas la técnica. Eso es lo menos. La primera idea que se te ocurre tiene imagen.
En el viñetismo aunque la imagen es importante, otro tanto o más es el mensaje que llevas al público. A veces casi en combate. 
Lo más increíble es que vale todo. Hay todo tipo de estilos, formas... Aunque ese conflicto que tú me planteas yo lo he resuelto, no pongo textos.


Pero sí hay un guión... 
Esa es la clave, claro. La idea es fundamental.
Ahora mismo las viñetas han encontrado un gran portal en Internet, muchos autores se han dado así a conocer. Pero además de ser una posibilidad, también tiene sus contras.  
Yo he sido de los primeros teletrabajadores de este país. He estado trabajando para prensa viviendo a 400 kilómetros. Es fascinante. Podemos dar una respuesta en el momento, el otro día con el festival de San Sebastián iba haciendo la viñeta mientras se decía la película premiada. Todo eso es genial, pero está costando mucho. Mis propios compañeros se han reído porque yo intenté que Mingote y Quino dibujaran con tableta gráfica.
¿No les llamaba la idea? 
Me dijeron que tenían problemas en la vista, y es verdad que la pantalla quema más. Pero nos dejamos vencer por las técnicas tradicionales. Una vez un político me pidió una caricatura, y cuando le dije que el original estaba en las tripas del ordenador no se lo podía creer.
Pero sí hay una gran parte de la profesión que trabajáis con tableta. 
¿Te imaginas lo que es estar aquí ahora y poder dibujar en el Ipad con el dedo? Tener todas la técnicas posibles de óleo, acuarelas.


¿Y no se pierde la magia? 
No, ese es otro gran debate. “Es maravillosa la acuarela en papel”, ¿quién ha hecho esa textura? ¿El árbol? ¿Lo controlas tú? Es algo vegetal, natural, qué más dará un entramado electroquímico que uno orgánico. El ordenador te ayuda, y el árbol también.
Vamos, que estás totalmente a favor de estas tecnologías. 
Sí. Hasta hace poco lo más importante para un caricaturista era la colección de las mejores viñetas de tus compañeros, y tener archivo de fotos enorme. La mitad del tiempo me la dedicaba a recortar, archivar y tenía armarios llenos, con Internet ya no hace falta eso.
Es cierto que todo ha cambiado. 
Lo más importante de Internet, pero que no lo sepan los lectores ni mis jefes, es que te da el orden de jerarquía de cada noticia de cada día. La página de opinión más importante de un periódico, está puesta en el tamaño de las letras de la portada. Tú miras qué espacio ocupa cada noticia, los titulares, y ahí tienes la jerarquía.


Sí que es cierto que la ideología e intereses de una cabecera influye en qué se publica y cómo, ¿cómo os afecta a los viñetistas? 
Mucho. Por ejemplo cuando he trabajado en el País Vasco con el tema del terrorismo. Había políticos que me atrevería a criticar en otras circunstancias, no lo veía adecuado. ¿Cómo voy a decir algo de María San Gil que ha visto como mataban a su amigo delante de ella? Hay que tener cuidado, es puro respeto.
Es un respeto y unas formas que os autoimponéis vosotros. 
Claro, Chumy Chúmez tenía una viñeta que era maravillosa: “Me gustaría que existiera una dictadura, para que me prohibiera todo aquello que no se me ocurre”. Es el humor de palabras, yo quiero las imágenes.
Antes has dicho que somos unos analfabetos en la imagen, es cierto que estamos rodeados y no le damos importancia. 
Por eso soy tan apasionado del arte románico. Tenemos imágenes que vemos todos los días en las puertas de las iglesias, y no somos capaces de entender los mensajes básicos. Todos los avances de la psicología del Siglo XX, están basados en el estudio de la iconografía medieval.


Voy a saltar un momento a cómo está el sector humor gráfico en nuestro país. 
Vivimos la misma crisis que tienen los medios de comunicación. Lo que pasa es que parece que nos están respetando más. Tienes los grandes medios que están padeciendo la crisis de modelo, de prensa vegetal a prensa digital, está la crisis económica que afecta a la publicidad que colocan, y tienes la gran revolución en informática por la que el público tiene acceso a fuentes mucho más amplias, y el papel ha perdido la exclusiva que tenía. Pero no hay que olvidar que el periodismo todavía tiene el papel de masticar las noticias. Vivimos las mismas corrientes y críticas de la sociedad, para mí los modelos del 15M son definidos por la postmodernidad.
El 15M ayudó a la población a reflexionar, saliera bien o mal. Algo que es en gran medida lo que hacéis los viñetistas. 
Hemos perdido algo. El humor gráfico jugó un papel clave en la llegada de la democracia. La sociedad pensaba que el periodismo nuevo estaba sentado en la democracia con la participación ciudadana. Dentro de eso el humor era muy importante, se pasó de las revistas especializadas a estar en todos los medios de comunicación. Hablo del humor en general, siempre está en ebullición, eso es bueno.

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