viernes, 22 de febrero de 2013

CABEZAS ABIERTAS, PIERNAS CERRADAS

¿Qué puede obtenerse de una típica primera novela de una típica tetralogía literaria para adultos jóvenes, como suele definir al público adolescente la cada vez mayor segmentación del mercado editorial? La típica primera película de una típica tetralogía cinematográfica (siempre y cuando a los cráneos hollywoodenses no se les ocurra dividir alguna novela -preferentemente la última- en dos filmes) para féminas adolescentes de hormonas revolucionadas. Crepúsculo (digámoslo rápido para que a todos nos quede claro de entrada), pero cambiando a los vampiros por brujos.


Gracias a Dios (o al Diablo) por la presencia de Jeremy Irons y Emma Thompson, lo mejor (de lejos) que tienen para ofrecer estas Hermosas criaturas

Reelaboración del gótico victoriano (amores imposibles, caserones abandonados y habitados por el misterio, usos y abusos del negro y del blanco para definir el clásico enfrentamiento entre el Bien y el Mal, entre el Orden y el Caos; entre todos los opuestos que, de una u otra forma, siempre terminarán arreglándoselas para atraerse mutuamente y poner todo al borde del acabose, físico y existencial. Hermosas criaturas (Beautiful Creatures, 2013) es la película que uno espera ver antes de entrar al cine. Cumple con todas las expectativas, transita todos los senderos; y lo hace con un rigor profesional rayano en la perfección. Más de lo mismo. Que guste o no es harina de otro costal; y todo terminará dependiendo de las expectativas que cada espectador lleve consigo hasta la butaca.


Dos a quererse

Como parte del aluvión amoroso-sobrenatural de probado éxito comercial, Hermosas criaturas construye su propio universo dramático desde la manipulada (y manipulable, por lo que parece) sexualidad femenina prematrimonial. ¿Qué hacer con el deseo cuándo se conoce a la perfección el campo teórico pero no se ha rendido aún el primer examen práctico? En la metáfora que hilvana el filme (y, supongo, la novela en que se basa), ese momento de humana trascendencia física y emocional, es la que determinará que las brujitas de 16 años sean reclamadas por la Luz o por las Tinieblas.


A leer que se acaba el mundo

Es fácil imaginar el destino de la brujita que dé el mal paso, sobre todo porque en la ficticia ciudad del estado de Carolina del Sur en que se desarrolla la acción, la Iglesia es el poder dominante, capaz de estipular los comportamientos sociales correctos e incorrectos, prohibir libros por sus contenidos; y formatear los pensamientos que deben pensarse. En este estado de viciada inocencia, entonces, es más que obvio que el mensaje ultraconservador hará uso de seculares maldiciones familiares, tragedias de rancia estirpe shakespereana y personajes que sueñan con escapar de su pueblo aunque decidan quedarse en sus casas leyendo a Salinger, Vonnegutt o Miller, luchando a brazo partido hasta obtener el ansiado giro copernicano de 360 grados.
Como bien resumiera el Bardo hace muchos años: Coger o no coger. Esa es la cuestión.
Fernando Ariel García


Hermosas criaturas. Dirección: Richard LaGravenese. Protagonistas: Alden Ehrenreich, Alice Englert, Jeremy Irons, Viola Davis, Emma Thompson, Emma Rossum y Thomas Mann, entre otros. Guión: Richard LaGravenese, basado en la novela homónima de Kami Garcia y Margareth Stohl. Alcon Entertainment. EE.UU., 2013.

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