martes, 15 de diciembre de 2009

LA FIESTA OLVIDABLE

Dicen que no existen las coincidencias. Que, a lo sumo, se trata de casualidades. O causalidades. No lo sé muy bien y, la verdad, no viene a cuento. Lo que importa es que, ayer, después de meses en gateras, encontré el tiempo para ver el video del recital que Queen + Paul Rodgers dieran en la Argentina, si no me equivoco, el año pasado. Nunca fui un fan acérrimo de Queen, aunque muchos de sus discos me gustaran; y mucho. Pero lo que me devolvía la pantalla, definitivamente, no era Queen. Porque Queen era Freddie Mercury. Todo bien con Brian May, John Deacon y Roger Taylor, pero sin Mercury al lado, los tres son sólo buenos músicos buscando un camino a seguir. Lo que vi en la tele me pareció la exacerbación de un código puesto en escena. Arriba del escenario, May, Taylor, Rodgers y compañía jugaban a ser Queen (de hecho, hasta hicieron aparecer a Mercury gracias a la magia del video) y, debajo del escenario, los miles de fanáticos enfervorizados jugaban a que estaban asistiendo a un concierto en vivo de Queen. No hablo de fraude porque, entiendo o quiero entender, ambas partes sabían muy bien cuál era su rol y a qué se prestaban.

La misma sensación me embargó al leer el promocionado álbum cincuentenario del irreductible galo más famoso de la historieta, El aniversario de Astérix & Obélix. El libro de oro, editado en simultáneo en las principales lenguas y dialectos del mundo. Seamos sinceros, desde la muerte de René Goscinny, ocurrida en 1977, las aventuras de Astérix ya no son lo que eran. Por más voluntad que le haya puesto su creador gráfico, el enorme Albert Uderzo, los resultados vienen alejándolo cada vez más de aquellos logros que la dupla firmó en álbumes clásicos como Astérix y Cleopatra, El regalo del César, La vuelta a la Galia de Astérix y cualquier otro que quieran agregar a la lista. Y éste no es la excepción.

Uderzo, como personaje, también se sumó al festejo

La excusa argumental no está mal. En la ficción, la aldea gala se pregunta qué regalar a Astérix y Obélix en el día de sus cumpleaños. Las páginas muestran esa búsqueda, que incluye la recuperación de un texto humorístico nunca antes reeditado de Goscinny (publicado originariamente en Pilote en junio de 1966), la reaparición de todos (o casi) los personajes que poblaron los treintaytantos libros anteriores, escenas descartadas e ilustraciones poco conocidas de la saga gala; y hasta homenajes-referencias al Marsupilami de Franquin, los Beatles, Michael Jackson, Leonardo Da Vinci, Auguste Rodin, Eugene Delacroix, Edvard Munch, Gustave Coubert, Giuseppe Arcimboldo, Edouard Manet y Jacques-Louis David.

La libertad guiando al pueblo, de Eugene Delacroix...

... y el homenaje galo.

Noble intento metalingüístico de capitalizar en formato de ficción un bagaje documental muy importante para el análisis y la comprensión del fenómeno social que es, desde hace mucho, Astérix. Todo muy prolijo y bonito. Pero estéril. Porque al mostrarse de forma fragmentaria, como retazos inconexos que no llegan a convertirse en discurso coherente y continuo, se queda en el rejunte de material descartado. Devaluado, desprovisto de sentido.
A menos, claro, que todos nos pongamos a jugar. A hacer de cuenta que estamos frente a un nuevo álbum de Astérix.
Fernando Ariel García


El aniversario de Astérix & Obélix.
El libro de oro
Guión:
René Goscinny y Albert Uderzo
Dibujos: Albert Uderzo
Traducción: Valentín Arias, Xavier Senín e Isabel Soto
Salvat
56 páginas a color
ISBN: 978-84-216-8394-1

1 comentario:

  1. Felicitaciones, Fernando!
    NO lei este libro pero coincido con los conceptos.
    Es más: desde 1977 Uderzo intenta seguir con Asterix pero se olvida de (o no sabe cómo) hacernos reir.
    Porque más allá de las virtudes varias de Asterix en manos de René, estaba la hermosa simplicidad de contarnos una aventura y hacernos reir.
    Felicitaciones por la nota y el blog.
    Felipe R.Ávila

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