viernes, 11 de diciembre de 2009

1811, LO NUEVO DE ROBIN WOOD Y ROBERTO GOIRIZ

(Gacetilla de prensa) Con el patrocinio de la Comisión Nacional del Bicentenario, en el marco del Programa Itaipú- Cabildo, los autores Robin Wood (guión) y Roberto Goiriz (dibujos), con asesoramiento del historiador Jorge Rubiani y colores digitales de Edgar Arce, realizaron 1811, un álbum de historietas en conmemoración de la Independencia del Paraguay. La obra será presentada el lunes 14 de diciembre, a las 19:00 horas, en el salón de artes escénicas del Centro Cultural de la República El Cabildo. En el lanzamiento, se regalará a los asistentes un ejemplar del primer capítulo, que cuenta con las presentaciones de Don Fernando Lugo Méndez, presidente de la República del Paraguay y de la Comisión Nacional Bicentenario¸el Dr. Miguel Carrizosa, presidente del Congreso Nacional; y el Dr. Carlos Mateo Balmelli, director general paraguayo de Itaipú Binacional. Además, el diario ABC Color también publicará la obra, en cuatro capítulos.

1811 es el nombre de la historieta, que recrea los acontecimientos vinculados a la independencia del Paraguay. Cuenta cómo se relacionaban los acontecimientos en Europa -la invasión de Napoleón a España, la abdicación del rey Fernando- con los sucesos en América. Relata las batallas previas al hecho mismo de la independencia, contra los argentinos de Buenos Aires, que deseaban anexar el Paraguay después de haber declarado su propia independencia de España. Muestra la huida de los españoles en plena batalla y la victoria final de los paraguayos que, aunque abandonados, lucharon y tomaron conciencia, en el proceso, acerca de sus propias posibilidades como nación. Desglosa los conciliábulos, las traiciones, las ambiciones y el desenlace final, con la rendición del gobernador Velasco a los revolucionarios. La historieta también plantea el protagonismo de dos personalidades contrastantes, Gaspar Rodríguez de Francia, calculador y metódico, y un coronel Fulgencio Yegros que en la narración se presenta como más joven e impetuoso.

“En este subyugante y contradictorio clima de luces y sombras, de heroísmo y traición, de patriotismo exacerbado y conjuras políticas, se proyecta 1811, la gran novela gráfica con que el escritor Robin Wood -el más grande autor del noveno arte que ha dado el Paraguay- y el ilustrador Roberto Goiriz -incansable creador y principal productor de la narrativa dibujada en nuestro país-, han decidido homenajear a la celebración del Bicentenario de la Independencia. La deuda que hasta ahora ni la literatura, ni el cine, ni el teatro, han podido cumplir, la asume el injustamente subvalorado género del cómic: Contar la saga de aquellos hombres furtivos, que en la madrugada de 1811 emergieron desde un oscuro callejón, para jugarse la vida por dar nacimiento a una nueva patria en el corazón de la América del Sur. Y no es gratuito que Wood lo haga junto a Roberto Goiriz, el primer dibujante compatriota con quien mantiene una fructífera y exitosa colaboración profesional, nacida hace algunos años con la creación de Isabella, una serie de historietas educativas para la organización Transparencia Internacional, y fortalecida luego en la producción de Warrior M, el último guerrero de la humanidad e Hiras, hijo de Nippur, que ambos están produciendo con mucho suceso para el mercado europeo", opina Andrés Colmán Gutiérrez en el prólogo de la obra.

La celebración del Bicentenario de la Independencia en Paraguay es un acontecimiento de alto valor simbólico, una ocasión única en que surge la oportunidad, entre otras cosas, de reflexionar acerca de nuestra historia, encontrar en ella los elementos comunes a nuestra identidad como nación, y capitalizar la energía social en acciones culturales de gran repercusión popular. Acerca del tema también opina Jorge Rubiani: “El Bicentenario de la Independencia Nacional nos convoca a recordar la gesta del 14 y 15 de Mayo de 1811. Junto a otros acontecimientos que sucesivamente, concretaron al Paraguay como República Independiente. Ellos merecen -desde luego- la máxima atención y difusión pues es esencial para un pueblo el re-conocimiento de su pasado. Porque en torno al mismo y como resultado de elevarnos permanentemente hasta las alturas de sus grandes logros, o aún buceando en las profundidades de sus detalles más escabrosos, es como llegamos a construir la Memoria Colectiva. Esa extraña mezcla de mística y ciencia, valores y sentimientos, costumbres y tradiciones que nos inducen a relacionarnos, a pensar, actuar u observar el mundo de una determinada y peculiar manera. Y que por lo mismo, nos otorga una personalidad social y nacional. Los pueblos realimentan regularmente dicha Memoria gracias a la labor de historiadores y cronistas, los que haciendo uso de distintos medios y propuestas, hacen que la gente elabore sus mitos o deshaga los que existen al mismo tiempo de manifestar sus afectos o desafectos en torno a los protagonistas de los acontecimientos más trascendentales de la patria. Este trabajo es uno de esos aportes. En un formato poco frecuente en nuestro país para la difusión de contenidos académicos, pero de gran utilidad, popularidad y eficacia en otros; especialmente de Europa y Estados Unidos de América. Es la historieta, que gracias a dos excelentes cultores del género, los artistas compatriotas, Robin Wood y Roberto Goiriz, nos acerca a los hechos resaltantes de la Independencia Nacional y sus protagonistas, siendo deseable que a partir de esta obra y en las vísperas de los actos conmemorativos por el Bicentenario, se nos permita conocer otros detalles de la rica historia del Paraguay con obras de similares características. La historieta -debe afirmarse- es un vehículo accesible, veraz y ameno para la aproximación de la gente al impostergable y necesario contacto con el pasado. Y porque propenderá -sin dudas- a la formación de una nueva dotación de lectores e interesados en el tema. Debe reconocerse -de hecho- que gente de todo el mundo sólo sabe de la historia universal o de sus propios países, porque tuvo acceso a filmes, series de TV o historietas y que éstas, especialmente, se han constituido en una herramienta de expresión creativa de gran familiaridad en la comunicación de niños y jóvenes”, finaliza el historiador.
Un adelanto de 1811 puede ser visto en:

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